28/04/2020

1º Mayo 2020 - Contra la crisis capitalista y por la salud de la clase obrera



Este primero de mayo lo vivimos de forma atípica, confinados en casa, pero con un ánimo reivindicativo más fuerte si cabe que en años anteriores. La crisis del coronavirus ha traído a la clase obrera nuevos y fuertes retrocesos en sus derechos y calidad de vida, con pérdidas de ingresos por la aplicación masiva de ERTE´s y despidos, y se hace más necesario que nunca la organización de los trabajadores para evitar que esta crisis la volvamos a pagar los mismos que en 2008 y en crisis anteriores.

El coronavirus ha sido un acelerante de la enorme crisis que ya se estaba gestando para finales de 2020, como todos los economistas pronosticaban a inicios de año. Las empresas han aprovechado desde el primer minuto del estado de alarma para hacer agresivos ajustes en sus plantillas, algunos temporales, gracias al recurso del ERTE que ha puesto el Gobierno a su disposición con el Real Decreto-ley 9/2020 basándose en el acuerdo entre Patronal y CCOO y UGT, traicionando estos sindicatos vendidos, una vez más, a los trabajadores con una nueva puñalada por la espalda. Pero otros han sido de forma permanente, mediante el despido, con lo que se ha destruido buena parte del empleo que había y que difícilmente se va a recuperar si hacemos caso a los economistas del capital.

La realidad es que la mayoría de las empresas, con grandes beneficios en los últimos años -multimillonarios algunas como Inditex, Renault, Ikea, Ryanair, Iberia, Vueling, H&M, FNAC o El Corte Inglés- se han acogido al ERTE para cargar al erario público el coste de los salarios de sus trabajadores cuando podían perfectamente hacerse cargo de estos con esos enormes beneficios obtenidos de la explotación de sus trabajadores en años de superávit económico. Mientras, la clase obrera en su mayoría ha perdido o bien su empleo o bien el 30% de su salario (gracias a los ERTE) desde que se implementó el estado de alarma.

Años de privatización de la sanidad pública en el estado han agravado los problemas en la salud de los trabajadores en esta crisis, saturando los hospitales y centros de salud públicos en apenas un par de semanas, mientras la sanidad privada acumulaba miles de camas libres sin utilizar. Más del 70% de las muertes por la COVID-19 se han dado en las Residencias para Mayores, privatizadas y/o entregada su gestión a fondos buitres. Miles de trabajadores han muerto y han tenido que sufrir la muerte de sus familiares sin poder despedirse, prácticamente desatendidos por el colapso sanitario, pero los ministros y dueños de las grandes empresas han podido recuperarse en complejos hospitalarios de lujo con las mejores atenciones.

La vida en hacinamiento que viven los trabajadores en las grandes capitales (Madrid y Barcelona especialmente), que es donde más empleo hay, ha provocado una rápida propagación de la COVID-19. Hacinados en el centro de trabajo, donde la distancia con los compañeros en muchas empresas no llega al metro de distancia. Hacinados en las casas, donde buena parte de la clase obrera se ve obligada a compartir habitaciones en inmuebles de un tamaño muy reducido ante la imposibilidad de pagar un piso propio, sin ninguna solución habitacional alternativa. Hacinados hasta el final de nuestras vidas, en residencias donde ya han muerto más de 15 mil ancianos según las últimas estimaciones.

El Gobierno solo ha dado soluciones a las grandes empresas, regándolas de dinero público, mientras la clase obrera sigue sufriendo las consecuencias del capitalismo con una sanidad pública empobrecida, con unos salarios de miseria y sin soluciones habitacionales que permitan tener una vida digna y con un grado de sobreexplotación que merman la salud de la clase trabajadora de hoy mucho más rápido que a las generaciones precedentes. 

Ahora, este Gobierno autodenominado “social”, propone unos nuevos Pactos de la Moncloa con el objetivo de coser el sistema capitalista, que se cae a jirones en el estado español (y en el resto del mundo), y para ello necesita al resto de fuerzas capitalistas del estado así como a los sindicatos de este, vendidos al capital, CCOO y UGT y firmar un nuevo pacto de estado que sacrifique de nuevo a la clase trabajadora en beneficio del capital.

Esta batalla ideológica ya ha comenzado. Primero, escuchando día tras día al Gobierno, sindicatos traidores y medios de comunicación -todos al servicio del capital, porque es este quien les paga- hablando de la necesidad de estos pactos. Por otro lado, con gran cantidad de reportajes en los medios de comunicación del capital hablando de la obligada pero necesaria rebaja de la calidad de vida de los trabajadores debido a esta crisis, con los que se pretende que la clase obrera asuma que va a tener que pagar las consecuencias de esta crisis.

La clase trabajadora no tiene más alternativa que organizarse si no quiere pagar de nuevo, como ya pasó en 2008, esta crisis que ya está aquí. El Estado está demostrando su carácter de clase, al servicio de las multinacionales y sus beneficios, a cada paso que da y la clase obrera no tiene más opción que romper con este sistema criminal que solo sabe generar miseria entre el pueblo para mantener los beneficios económicos de una minoría explotadora.

Los trabajadores hoy debemos llevar a cabo la lucha por aquellos objetivos que vayan abriendo el camino a la organización y a la superación de este sistema capitalista:

  • Por la garantía de todos los puestos de trabajo antes del inicio de la crisis.
  • Por la jornada laboral de 35 horas.
  • Por la garantía de la salud en los centros de trabajo.
  • Por la nacionalización de todos los Servicios Públicos, Sanidad, Educación, Dependencia... y de todos los sectores estratégicos, con el objetivo de que sirvan al conjunto de la sociedad y no para el enriquecimiento de unos cuantos.
  • Por la derogación de las Reformas Laborales y Reformas de las Pensiones.


Hacemos un llamamiento a todos los trabajadores del estado español a organizarse en las filas del sindicalismo de clase y combativo, en la Coordinadora Sindical de Clase, para luchar contra esta crisis capitalista y evitar que seamos la clase obrera quien pague las consecuencias de ella, para superar este sistema capitalista criminal que solo genera miseria a los trabajadores, para construir el socialismo que es la democracia del pueblo trabajador. En definitiva, para implementar un sistema que socialice los medios de producción y cuyos beneficios estén al servicio del pueblo y sus necesidades y no para la acumulación de capital en manos de unos pocos como ocurre ahora.

¡La salud de los trabajadores por encima de los beneficios!
¡No a los Expedientes de Regulación de Empleo!
¡No al Capitalismo, por el Socialismo!
¡QUE VIVA LA UNIDAD Y LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA!
¡LA ÚNICA LUCHA QUE SE PIERDE ES LA QUE SE ABANDONA!

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